miércoles, 1 de marzo de 2017

Hispanoamérica y su relación con su producción literaria




Hispanoamèrica nace a partir de la Conquista Española. Son muchos los sucesos por los que cruzan los países latinos para poder formarse una imagen de lo que serán màs adelante. La conquista, que màs que eso fue una invasión, no se puede denominar del todo como un acto hacia los americanos nativos, sino que debe de verse como un milagro, ya que ello empuja y salva el arte, en este caso, una escritura que se practicaba a tientas.
En Mèxico, por ejemplo, los únicos relatos que existen del mundo prehispánico son aquellos que algunos frailes trataron de descodificar para luego transcribirlos a la lengua española. Este suceso aconteció en toda Amèrica. Los pueblos primitivos tenìan como formas de expresión el arte, con mayor desempeño, en la pintura y escritura de jeroglíficos.
No obstante muchos de las historias se perdieron porque eran trasmitidas de forma oral, los pocos que se salvaron fueron, como ya se mencionó, traducidos; esas traducciones no son cien por ciento fiables, ya que la mala traducción de los frailes lleva a un problema grande como lo es la posible mezcla de La Creación del mundo de la Biblia judío-cristiana con La Creación del mundo de  los aztecas.
Lo antes dicho era la producción literaria de los pueblos antiguos, pero la falta de papel y tinta no permitió que brillara como la producción literaria que se había logrado ya en el Viejo Mundo.
Con la llegada de los Españoles, la literatura en Hispanoamérica lograrìa un éxito envidiable que al paso del tiempo destacarìa con obras tan esplendidas. Pero para esto tardò todavía años, debido a que no se aceptaba abiertamente las cualidades de las plumas latinoamericanas – o de forma màs general, americanas- .
Se consideran hispanoamericanas las obras que fueron escritas en español dentro del territorio americano aunque los autores fueran europeos o de otros lugares. Y fue precisamente asì, con las historias de escritores españoles, como nació la literatura hispanoamericana.
En primer lugar tenemos a los cronistas, Cristóbal Colón, por ejemplo,  con su obra Los cuatro viajes del Almirante y su Testamento. Y a partir de èl podremos hacer una lista de muchos autores que retratan un nuevo mundo, rico y significante para el rey.
Ya cuando los primeros hombre en llegar a Amèrica aseguraron el lugar y emocionaron al rey y sus gentes con sus historias, el rey envió a pintores y escritores que pronto describirían, ya no un paisaje como tema central, sino una esclavización y desgracia.
Si algo de común tienen los escritores hispanoamericanos de la colonia hasta hoy, es la desgracia. Y la desgracia abarca muchos aspectos como el personal, el social y el de la misma naturaleza.
Tenemos aquí, la biografía perfecta de una Amèrica fría, alegre en ocasiones, pero sin olvidar el maltrato y la agonía del pueblo o de los pueblos que injustamente fueron y son saqueados. Estos hechos son temas centrales de las obras. Muchos de ellos no presentan los hechos directamente, sino que a través del desamor y de la pasión vedan el paisaje real de lo que acontece y aconteció en el lugar donde fue creada la obra.
Sin embargo los hechos subsisten, ya que una obra es social y esto prohíbe que un artista, en este caso escritor, no hable de lo que le està aconteciendo o lo que acontece en su pueblo. Los escritores crean con sus plumas, no solo una historia, sino tambièn un reportaje de dicta el presente de una comunidad, narra los ideales, cosmovisión, la religión y el problema político y económico de un pueblo.
Es bueno explicar esta idea con La novela de la Revolución. Grandes escritores como Mariano Azuela brindan una información documental, de tesis casi, sobre ese choque de ideologías que aconteció en Mèxico. Mariano Azuela no recurre en este caso a archivos históricos para crear la obra, sino que imagina lo màs fiel posible aquel hecho desgarrado que le ha tocado vivir. Basta eso, vivir, ver la desgracia y plasmarla en una hoja. Otros escritores no vivieron en carne propia los hechos, pero lo escucharon de primeras fuentes y esto los inspirò “denunciar” a una sociedad inestable.
Otro escritor de la revolución es Juan Rulfo, un hombre que con su novela ha aportado grandes expectativas a la literatura universal. Rulfo, a diferencia de Azuela no presenta un hecho histórico visible como la Revoluciòn, sino que prefiere ocultarlo, sin embargo no deja de denunciar el abuso del poder, el hambre y el silencio de la justicia.
Juan Rulfo es, junto a libros de historia y películas mexicanas un buen archivo de información sobre còmo eran, còmo hablaban y què hacían los habitantes de Jalisco entre los siglos XVII Y XIX.


Asì puès, la literatura de Hispanoamérica està nutrida de esa realidad cruel, de los saqueos, de la injusticia social por parte de los malos gobernantes. Estos aspectos han sido tomados para ser plasmados de manera mágica y sistemática en un papel que pronto llenará de emociones a un lector. 




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